Cuero, cromo brillante, decibelios, barbas, vamps, greñas, maquillaje… cinturas y barrigas perfiladas, cada cual a su manera, como a su manera entiende también cada cual la seducción y el atrevimiento. El fetichismo más sano, alrededor del combustible que nos lleva y la música que nos va, se dio cita de nuevo en el 5º Motor Fest de Torelló (Barcelona).
La convocatoria fue tan grande como se esperaba, y es que desde hacía días ya corría la certeza de que el sol iba a lucir con brío, y eso iba a dar la oportunidad de resarcirse de una edición pasada en la que la lluvia y el frío relegó al ostracismo tanto a tattoos en el hombro como a cautivadores escotes.
Alrededor de 40 camiones y unas 300 motos, Harley-Davidson en su mayoría, de esas que, como se diría en buen andaluz, “quitan el sentío”, se reunieron en torno a los verdes valles de la comarca de Osona. Precisamente la Asociación Rock House Osona está detrás de todo este compendio de fiesta alrededor del motor.
Loren, que preside la misma, y que para Solo Camión habla junto a sus coorganizadores y hermanos, Santi, Dolo, Gómez, Merche y Toni, nos lo resume en palabras que ya nos suenan en boca de promotores de otras concentraciones de ambiente similar, aunque no sean tan fundidas en cuero negro: “En una concentración que se da por quinto año consecutivo hay muchas inercias que funcionan por sí solas, pero el trabajo que conlleva organizar un evento de este lustre te lleva prácticamente a estar preparándolo todo el año, y con carrerilla especial en los cinco últimos meses”.
Damos fe, nosotros que ya vamos por la tercera de estas concentraciones, que cada año la partitura del Motor Fest suena diferente, aunque el atril sobre el que se asiente sea el mismo. Si el año pasado uno de los puntos álgidos del programa lo conformaba un desfile de moda femenina Vintage (uno entiende lo justo de estas cuestiones), este año lo era un desfile de la diseñadora Velvet Damita en clave Vamp Tourself.
Las motos, con sus cromos relucientes, acapararon buena parte del protagonismo, no sólo con su presencia y las de sus conductores y conductoras, sino también con abundante material fotográfico y todo tipo de puestos con material motero. Los camiones, en un amplio espacio con las montañas al fondo, fueron rodeados por hombres, mujeres, niños y monstruos durante la jornada del sábado 17 de mayo.
Al caer la noche, y pocos minutos antes de que cayera también la liga española de fútbol del lado del Atlético de Madrid, camiones clásicos, americanos y decorados desfilaron junto a decenas de Harley por las calles de Torelló. El resultado del concurso de decorados previo, abierto al voto popular, recayó en el siempre radiante Toni Er Nene, acompañado en esta ocasión por su mujer, hijo y hermana.
El ambiente fue cálidamente cervecero y ardorosamente musical, con especial querencia por blues y el rock a la sombra del día, y heavy y trash a la luz de la noche. La alegría dejó a veces paso a la solidaridad (se recaudaron fondos para ayudar a la pequeña Noa a iniciar un tratamiento para su enfermedad), así como a ciertas añoranzas grupales, como la del joven amigo, recién fallecido, José Andrés Cid.
De manera que para acabar nuestra crónica en lo más alto, y nunca mejor dicho, el equipo de Solo Camión, por boca también de sus lectores, se une al recuerdo de José Andrés. Nos vemos, amigos, en el próximo Motor Fest.
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