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Ruta Barcelona-Zaragoza con Miguel Espejo, noche calma y serena

Me dispongo a acompañar a Miguel en una de sus jornadas a noche abierta. Cuando me emplazo con él, hacia las 7 de la tarde, nuestros días respectivos han pasado por trayectorias muy distintas.

Mientras mi cuerpo está acostumbrado a vivir la caída de la tarde como ese momento en el que la agenda de la jornada marca sus compases finales, para nuestro protagonista es cuando prácticamente empieza todo.

Ruta nocturna Zaragoza

Miguel viene, como mandan los cánones, de dormir sus ocho horitas. Se levantó a las tres de la tarde, hizo cuatro cosillas en casa y recorrió los tres cuartos de hora que separan su casa de la sede de Dachser, empresa germana de logística, heredera de la antigua Akzar.

“Ocho horas es lo que recomienda el médico, y eso lo llevo a rajatabla –ríe–. Vivo en una urbanización con un entorno muy bonito y tranquilo – nos explica, recién afeitado–, y cuando a las 7 de la mañana echo las cortinas de mi habitación, hasta las 3 estoy en un reino de calma y oscuridad.

Para este trabajo el estar completamente descansado no es que sea aconsejable, sino absolutamente obligatorio”.

Ruta nocturna Zaragoza

Cada día, en casa

Miguel engancha el remolque de Dachser, lo lleva a Zaragoza y lo intercambia por otro que ha traído su compañero José Luis Pérez desde Madrid. Tras cenar con este y con Alfredo Ayesa, otro compañero que viene de Pamplona, el camión, con los tres cuartos de hora de descanso hechos, vuelve a la base, con la carga proveniente de Madrid.

La manera de que sendos fletes viajen de Madrid a Barcelona, y viceversa, permitiendo que sus respectivos chóferes puedan descansar cada día en su casa, no puede ser más sencilla.

Ruta nocturna Zaragoza

La empresa para la que trabajan Miguel y José Luis, con los que comparto fiambrera y bocadillo en la sede zaragozana de Dachser, es Transports Blaya i fills, que cuenta con 16 chóferes para mover sus 20 camiones, plataformas y bañeras que completan su flota.

Además de para Dachser, Blaya i fills trabaja con las compañías Petromiralles, Bisbal y Reciclatges Sabaté.

Ruta nocturna Zaragoza

“Con 21 años, Joan Carles, uno de los tres hermanos Blaya que dirigen esta empresa, me confió un Iveco Eurostar 420 nuevecito para ir a Perpiñán. Desde entonces nuestra amistad personal y confianza profesional no han dejado de crecer.

Son 18 años los que llevo aquí –continúa Espejo–, con un receso entre 2012 y 2015, debido a un grave problema personal, derivado de las complicaciones de un divorcio. Yo empecé cuando su padre y fundador, Joan, era aún la cabeza de Transportes Blaya, y han tenido gestos conmigo que están por encima de cualquier otra consideración.

Si esta empresa familiar ha salvado los momentos más duros de la crisis es porque los tres hermanos, Joan Carles, Ferran y Jordi, así como dos de sus primos, son los primeros en abrir la persiana y los últimos en cerrarla. Cada nueva jornada la afronto con igual ilusión que la anterior y es difícil que eso cambie”.

Ruta relajada

La tranquilidad de la noche es dulce rutina para Miguel. Música pinkfloydiana y tantas otras armonías que bien podría pinchar el Loco de la Colina son la banda sonora de su conducir; un runrún cuyo compás viene marcado por los 1.600 c.c. que empujan el motor V8 de su Scania R500.

Ruta nocturna Zaragoza

“Tiene ya 1.112.000 kilómetros –nos dice–, pero el poderío que hay ahí debajo es impresionante”.

El tapizado en azul, su cortinaje y una tenue iluminación rojiza le otorgan al interior de la cabina una calidez muy acorde con la quietud de la noche, quietud que de tanto en tanto se ve truncada por las irregularidades de un asfalto que en la N-2, sobre todo en el centenar de kilómetros que separan Fraga (Huesca) de Alfajarín (Zaragoza), presenta baches y hundimientos imperdonables.

“Yo recorro esta nacional desde 1994, cuando aún tenías que cruzar por mitad de Lleida. El caos en pasos de cebra y semáforos era tremendo, pero ahora, viniendo de Barcelona, nos encontramos con una autovía que en Fraga se nos acaba en seco.

De Barcelona a Alfajarín no hay ni 300 kilómetros y la autopista cuesta 67 euros. ¿Cómo se puede ser tan inepto de tener una AP-2 vacía y a su lado una nacional con colas de hasta 20 tráilers?» se pregunta Espejo.

Ruta nocturna Zaragoza

«De Fraga a Zaragoza el precio de la autopista es de 25 euros, con descuento de un 75 % con teletac, pero sin pasar de 90 km/h, no te puedes permitir ese gasto en una ruta que haces a diario.

No hace falta ser ingeniero para saber que si el coste fuera más barato, la afluencia de vehículos sería mucho mayor y se amortizaría más. La obra está hecha, y no es una cuestión ni de Cataluña, ni de Aragón, ni de Madrid; sino que es algo que afecta solo al tramo de Fraga a Alfajarín, que empieza con una subida revienta-camiones, y en cuyo trazado hay unos baches en los que te castañean hasta los dientes.

Hay tramos que se hicieron sobre una gran capa de tierra y zahorras, que por más que se vayan parcheando siempre se acaban hundiendo y dejando blandones, ya que cientos de tráilers pasan a diario”.

Despedida y vuelta

Tras intercambiar remolques y compartir palabras, comida casera, bromas y fotos, dejamos Zaragoza atrás. La sincronía de Miguel, José Luis y Alfredo es digna de elogio, y más en un jueves noche como este, previo a la festividad del 12 de octubre, en cuya tarde ya pesaba sobre los transportistas madrileños la orden de no poder circular en camión a determinadas horas.

En Barcelona, tales restricciones entraban en vigor la mañana del 12, pero en su lugar tuvimos que improvisar para esquivar una marcha lenta de camiones, que a las 7 de la tarde colapsaba las entradas y salidas a la capital catalana, en protesta por la prohibición de circular por la N-340, en Tarragona y el Ebro, la N-240 en Lleida, la N-II en Gerona o la Ronda Litoral en Barcelona, con la consiguiente obligación de pasar por caja en las autopistas.

Ruta nocturna Zaragoza

Si la ida fue apacible, con ese fascinante momento en el que atardecer y anochecer se convierten en la misma cosa, la vuelta lo fue tanto, o más.

Miguel se mueve por esta ruta con la sencillez de un sabio, de manera que me va ilustrando sobre cuál es el restaurante en el que se come bien, dónde está tal o cual radar, si se requiere reducir la velocidad para sortear determinado bache, cómo hay que maniobrar si la carga que llevas es pesada, ligera o culera (con más peso atrás que adelante) o en qué zona suele concentrarse más niebla en invierno.

Que de una noche plácida deriva una plácida conducción da fe mi compañero de ruta, que me informa de que llevamos un promedio de 29,9 litros de consumo. Muy razonable.

Cuando a las 3 de la madrugada pasamos por el área de Peñalba, me confiesa que le suele dar cierta envidia ver los camiones con las cortinas echadas. Miguel hizo mucha ruta nacional e internacional en su día.

Ruta nocturna Zaragoza

No le importaría hacer un viaje puntual a la otra punta de España, para probar la litera de su Scania y evocar sensaciones vividas. “Pero solo uno –me dice riendo–, que para mí dormir en casa y ver a diario a los míos es una suerte que no quisiera perder”.

La noche es aún cerrada cuando llegamos de nuevo a Barcelona. Nuestras casi 12 horas de convivencia nos han dado para profundas confidencias cruzadas, en las que sus hijas, Mireia y Mariona, fueron cobrando protagonismo.

El Sacamuelas, alias que le viene de su padre, mecánico dentista, es un hombre de verbo sensible y cercano. La última hora, que es la que comprende el desenganche del remolque en la sede de Dachser y la vuelta en coche a casa, es sin duda la que más larga se le hace. Caer en la cama antes de que asomen los primeros rayos de sol es el deseo de ambos.

La agitación mundana aguarda en el toril a primera hora de la mañana. Amanece. Bosteza el cielo y se desperezan las calles, pero a Miguel le aguardan ahora el calor familiar y unas cortinas echadas.