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Reunión del foro camionesclasicos.com en Espejo

En esta edición organizada por el foro camionesclasicos.com, la reunión se iba a ir hacia el norte, en concreto a la localidad de Espejo, situada en el oeste de Álava y a solo 18 kilómetros de Miranda de Ebro (Burgos). Aunque no se trataba de una población cercana para la mayoría, los habituales del foro hicieron un esfuerzo especial para no desmoralizarse y acudir a la cita.

camionesclasicos EspejoYa desde la mañana estaban listos los camiones clásicos de Cipriano Loizaga. Su colección incluye hasta enormes dúmpers, como el Euclid R60 americano de 4,24 metros de altura, desde el que pudimos realizar algunas fotografías panorámicas. Tras varias horas en carretera, en la tarde del viernes llegaban los primeros camiones lejanos. Por ejemplo, El Trola, con su Pegaso 1063A de doble eje direccional y fabricado en 1970. Con 650 km de por medio, había salido desde Balazote (Albacete) y estaba contento de haber llegado y ver caras conocidas. “Este camión lo tenemos desde que lo compramos nuevo, por eso le hemos dejado la matrícula suya”, nos comenta Antonio. Menos recorrido tuvieron los hermanos Mariezcurrena, que habían traído en su góndola desde Navarra el ómnibus Hispano-Suiza de 1936 con carrocería de dos pisos y una tractora Mack B-63 de 1956. Otro de los que acudieron de los primeros fue el castellonense Vidal, al volante de un Leyland Comet 90 matriculado en 1955.

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camionesclasicos EspejoMientras tanto, los encargados de la organización iban ultimando detalles. A la sombra de un dúmper, la mesa, papel, bolígrafo y un par de sillas para las inscripciones. O la colocación de la pancarta con la ayuda de una escalera entre el jovencísimo Oriol Aguillo e Isidoro Hernández. Satisfechos de que se hubiesen inscrito 87 vehículos, ahora tocaba recibir a la gente, así como ayudarles a aparcar debidamente dentro de la extensa campa de Cipriano Loizaga. Del mismo modo, para trasladarse con mayor bienestar entre Espejo y el hotel Tudanca, situado a 15 km en Miranda de Ebro, los organizadores recurrieron a un servicio discrecional de autobuses. Así, además de simplificar los desplazamientos, se facilitaba la relación entre los participantes.

En la mañana del sábado llegaban a primera hora los camiones que tenían menos distancia, a tiempo para la marcha de camionesclasicos Espejovehículos industriales clásicos que iba a salir a las 10.30 h. Con algo de demora, emprendieron a paso moderado la ruta de 11 km hasta San Millán de San Zadornil (Burgos), donde estacionaron en el campo de fútbol, almorzaron y hasta hubo tiempo para cantar con la ayuda de un acordeón. Estaba previsto un trayecto de 41,7 kilómetros por el valle de Valdegobía, pero el tiempo corría más rápido de lo que parecía y la marcha se completó con el regreso a través de San Zadornil y Quejo. Y de retorno a Espejo, había público esperando su paso, tanto que se ralentizaron las maniobras para volver a colocar los camiones en su lugar de salida.

Se había hecho la hora de comer, motivo por el que algunos se desplazaran a los cercanos restaurantes de Espejo, ya reservados de antemano. Otros, en cambio, se juntaron en torno a sus camiones y sacaron mesas y sillas. Al poco tiempo, las mesas estaban repletas de lo que cada grupo había aportado. Mientras daban cuenta de los embutidos y camionesclasicos Espejodemás delicias, surgía la conversación y crecían los vínculos de amistad entre todos ellos y sus familias. Esa misma noche tuvieron la cena de confraternización en el hotel Tudanca, porque al día siguiente los que vivían a mayor distancia iban a arrancar poco después de las 10 h para estar en sus casas a una hora razonable.

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Uno de los primeros en emprender el retorno a su punto de partida fue Francesc Palau, quien tenía que volver a Barcelona con su Pegaso Europa de 1979. Eso sí, partía encantado de haber asistido a su primera concentración de camiones clásicos y de haber trabado amistad con tantas personas. En cambio, Miguel Cea cargaba su cisterna Barreiros 4220 de 1979 en el remolque de su tractora moderna, lo que no reducía el kilometraje que tenía hasta regresar a la localidad abulense de Las Navas del Marqués.

camionesclasicos EspejoPor su parte, los que se quedaron hasta el almuerzo del mediodía pudieron visitar el museo de vehículos clásicos de Cipriano Loizaga. A este acto también acudieron personas de todas las edades, en su mayoría del propio valle de Valdegobía y procedentes de Miranda de Ebro, que se acercaron a ver de cerca el conjunto de camiones veteranos. A partir de aquel momento, tocaba la retirada general y comenzaban las despedidas mientras los motores aguardaban al ralentí, en la confianza de que en 2017 volverán a reunirse en una nueva edición que se celebrará en Ponferrada, la capital de la comarca leonesa de El Bierzo.

A modo de resumen, una reunión extraordinaria, que se ha vivido una vez más con el sano entorno de la cordialidad entre la gente de los vehículos industriales. Lo mejor, que sin conocerse enseguida se sentían integrados hasta los nuevos participantes, felices de conversar durante horas acerca de su afición y profesión común. De hecho, ya están deseando volver a estar juntos.

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