fbpx
PUBLICIDAD Billboard

Reunión del foro camionesclasicos.com en Barco de Ávila

No sabemos si porque se despejan los nubarrones de la crisis, o por la gran afición de conservar vehículos antiguos en esta zona del país (recordemos que Salamanca tiene un interesante Museo de la Automoción). El caso es que desde las provincias cercanas al lugar de la Barco de Ávilaconcentración se acercaron un buen número de vehículos rodando por la carretera. Pero también hubo nuevas joyas restauradas que, subidas en góndolas, llegaron desde lugares tan lejanos como Huelva, Málaga o Alicante. Toda una buena noticia para los amantes de los clásicos, que ven cómo hay personas que toman el relevo de los que ya llevan algunos años empeñados en esta sana locura para que no se pierda una parte de nuestra historia.

El viernes no hacía falta mirar de reojo al cielo, como haríamos el resto del fin de semana. Las nubes llenaban el cielo y de vez en cuando caía un chaparrón. La gente se acercaba hasta el río Tormes para ver y fotografiar el gran caudal de agua que bajaba desde Gredos. Mientras los organizadores, el Equipo de El Barco, ultimaban los detalles para recibir a los participantes. Una mañana muy tranquila que se transformaría en ajetreo tras la comida, pues empezaron a llegar los camiones, sobre todo a partir de media tarde y hasta las once de la noche. Algunos había que descargarlos de las góndolas y todos pasar por la oficina instalada a cubierto en la caja de un camión para recibir los dorsales, las acreditaciones y una bolsa con regalos.

PUBLICIDAD Content_1

¡¡Bienvenidos a El Barco!!

El sábado, el sol aparecía entre las nubes. Casi todos los vehículos ya estaban aparcados en la zona exterior del hotel, donde se celebraba la Barco de Ávilaconcentración, pero todavía había quien llegaba desde su lugar de origen y presto se unía a ellos. Esto retrasaría un poco la salida de la ruta prevista para la mañana, nada grave en un ambiente de fiesta y cordialidad. Los camiones iban arrancando y desperezándose mientras numeroso público se acercaba para admirarlos, como sucedería por la tarde. Aquí no podemos haceros sentir el peculiar sonido de un Leyland Comet al ralentí, respirar el humo de un motor Pegaso aún frío, el ronroneo de un Opel Blitz de gasolina, el alegre pistoneo de un Avia frente al más tranquilo de un Dodge-Barreiros…

Si dejáis volar la imaginación, muchos de los que estáis leyendo esto y amáis los camiones seguro que envidiaréis no haber estado allí. Salimos por estrechas pero bien mantenidas carreteras, rodeados de vegetación y cercas para guardar el ganado que contemplaba rumiando el paso de la caravana. La gente salía a las puertas de sus casas en los estrechos pasos de los pueblos que cruzábamos. Admiramos puentes románicos y gargantas por donde el agua corre entre redondeadas piedras. Los camiones afrontaban las duras rampas del recorrido con valentía pese a sus años, sin saber nada de normas Euro y AdBlue, hasta llegar a un área recreativa al pie de la garganta de los Caballeros, en Navalonguilla.

PUBLICIDAD Content_2

A reponer fuerzas

Allí los vehículos quedaron aparcados y expuestos mientras se tomaba un refrigerio entre animadas charlas y se visitaban las márgenes de las frías aguas que tan gratas son en verano para bañarse. De vuelta al hotel todavía nos quedaba por delante la comida y toda Barco de Ávilala tarde para disfrutar con los camiones y con sus dueños, nuestros amigos, mientras los niños descargaban toda su vitalidad jugando en un gran castillo hinchable.

A la caída del sol era el momento de retirarse a las habitaciones para asearse un poco antes de la cena de hermandad. En ella, además de los habituales agradecimientos, se tuvo un emotivo recuerdo para el desaparecido Miguel del Sol, momento triste que sólo superamos en parte cuando Julia, la camionera pareja de Óscar Duarte, recibió la sorpresa de una tarta de cumpleaños, ya que había preferido venir a la concentración en vez de celebrarlo en su casa.

PUBLICIDAD Content_3

Barco de ÁvilaEl domingo el tiempo seguía acompañándonos. Algunos desayunaban pronto para emprender el viaje de vuelta a sus lejanos hogares. Otros se preparaban para afrontar la segunda ruta programada hasta el puerto de Tornavacas, en el límite provincial con Cáceres. Salimos rodeando la muralla para enlazar con la N-110, una de las veredas conocidas por nuestro Lobo Quirce. Atravesando un pueblo de lejana historia, Puerto Castilla, donde mayores y jóvenes esperan vernos pasar, los camiones accedieron sin problemas a una explanada en el alto para disfrutar de las vistas del valle del Jerte. Ése era un buen momento para hacer unas fotos del grupo, casi más bien familia, antes de iniciar el descenso hasta la explanada del castillo de El Barco. También comenzaron las despedidas, pues algunos ya partían rodando hacia su casa, o bien se encaminaban hacia el lugar donde tenían las góndolas aparcadas para ir cargando los camiones.

La concentración iba llegando a su fin, pero algunos resistieron hasta el principio de la tarde antes de emprender el camino. Terminó “la décima” de camionesclasicos dejando un buen sabor de boca, pero ya se comienza a trabajar en la del año que viene. ¿Destino? Salamanca. Allí volveremos a encontrarnos.

 

PUBLICIDAD Content_4

Si quieres ver toda la colección de imágenes de esta concentración, haz clic en Galería de fotos.

PUBLICIDAD Mobile_Footer_1

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.