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Noelia, Pablo y Cía.: Modern Trucking Family

Como pasa con el amor o el saber, con la ruta también se puede dar ese extraño fenómeno de que cuanto más se comparte, más crece. Y sino, que se lo digan a esta Modern Trucking Family.

Conciliación es un vocablo hermoso, pero cuando ponemos a su lado el termino “familiar”, acaba por convertirse en algo más vaporoso, y no porque deje de resultar espléndido, sino porque hoy en día tiende a asociarse más al ámbito de la magia o al de los juegos malabares.

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Noelia y Pablo dominan esas dos artes, pero juntos han decidido transitar un camino compartido, dos hijos en común y una misma empresa, Palacín, en la que ir amplificando su trayectoria profesional.

scania

“Eso sí, cada uno en su camión–afirma un sonriente Pablo, con un gracejo que nos acompañará todo el reportaje–, porque en el mismo vehículo igual no durábamos ni quince días”.

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Bromas aparte, el recorrido trazado por esta pareja, de Barbastro (Huesca) ella y de Pozoblanco (Córdoba) él, tiene su semilla en sendos padres camioneros, que alimentaron en ellos un amor perenne hacia esta profesión.

Veranos en el camión, manos al volante subidos a la rodilla del padre… Su historia en ese sentido es parecida a la de muchos otros que han pasado por las páginas de esta revista, pero sí se beneficiaron de una particularidad, a la postre importante: ni las hermanas de Noelia, ni el hermano de Pablo mostraban interés alguno por el camión, así que gozaron de un camino sin competencia alguna.

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“Reconozco que a mi madre le fastidiaba, porque nunca quería estar con ella –nos dice una también alegre Noelia–. Ahora la entiendo, porque soy madre, pero es que no lo podía evitar.

Mi padre era más bien callado y me reñía si me metía en las piqueras y me ponía perdida, pero el amor que nos teníamos era grandísimo. Cuando murió tenía yo 13 años y recuerdo enviar una carta de homenaje a Solo Camión, que guardo en mi casa como el tesoro que es”.

interior cabina

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Precisamente a raíz de esa carta y los primeros pasos en unas por entonces incipientes redes sociales, los cientos de kilómetros entre Pozoblanco y Barbastro se fueron achicando cada vez más.

Los años iban transcurriendo y las vidas de cada cual iban sumando hojas del calendario. La Qanija, que es como cariñosamente llaman a nuestra protagonista muchos de sus amigos, iba demostrando que su ímpetu laboral no era para nada pequeño: trabajadora en el campo, auxiliar de enfermería, cajera, etc. Pero ni un solo día dudó de que el futuro que quería pasaba por ser camionera.

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Tras ocho años comunicándose con más o menos intensidad, Pablo, que sí llevaba ya tiempo de transportista junto a su padre en Córdoba, aprovechó una descarga en Albatera, a poca distancia de donde estaba Noelia, para compartir juntos una cena.

“Hablamos y nos gustamos. Obviamente teníamos muchas cosas en común y el cariño fue en aumento. Acabé yendo a Pozoblanco –nos relata Noelia–, donde nacieron mis hijos Fran y Pablete.

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Por supuesto que era feliz viéndolos crecer a mi lado, pero a veces necesitaba dejarlos unos días con mis suegros y acompañar a Pablo en el camión. Cuando se iba, de hecho, me pegaba muchas veces unas panzadas de llorar tremendas”.

“Pero no te creas que lloraba porque me iba yo –pone su punto de humor el marido–, sino porque ella quería ser la que llevara el camión”.

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Un día, a sus 26 años, murió su abuela, y eso la impulsó en las horas siguientes a apuntarse a la autoescuela.

“No me preguntes qué tiene que ver una cosa con otra –reconoce–, pero sentí ese impulso. La familia ya nos habíamos instalado aquí, porque en esta zona entre Lleida y Huesca nos fue muy sencillo encontrar trabajo.

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camioneros

Tardé algo más de lo esperado en sacar el permiso, pues apareció el coronavirus, pero David Palacín, propietario de la empresa donde trabajaba Pablo, nos dijo que buscaba chófer para el transporte de prefabricado. Aprobé y aquí estamos, encantados del trabajo”.

Los cuatro integrantes de Palacín Transporte forman un equipo estupendo, empezando por su responsable, David, que cuenta con 4 impecables Scania y 7 plataformas; y que en la actualidad es el presidente de la Cooperativa de Transportes Transpirenaica.

“Yo estoy feliz de haber encontrado a estos dos chóferes tan excepcionales, así como al también pozoalbense Miguel –afirma muy tajante David–, porque hoy en día ya sabe el que conoce el sector del transporte que eso no es tan fácil”.

Aunque el trabajo de temporada va cambiando las agendas, Pablo acostumbra a hacer ruta nacional, fuera de casa, y Noelia tira de prefabricado y duerme prácticamente a diario en su cama.

Qué duda cabe de que el haber dado con una niñera como Esther, que también nos acompañó en buena parte del reportaje, es también una gran suerte.

Pero… ¿suerte con la empresa, con la familia y con la niñera? ¿No será que con la suerte pasa como con la inspiración? Así es: te ha de pillar trabajando.

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