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Nissan NV300 ¡Camper diem!

Queremos disfrutar del viaje, sin ataduras, parar donde nos apetezca. Eso sí, nos gustaría dormir en el Cap de Creus, el punto más oriental de la península Ibérica. A 600 metros de altitud, con el mar Mediterráneo como vista privilegiada. Un amanecer en este paraje no tiene precio. Intentaremos llegar. En nuestro camino hacia la aventura Nissan NV300 Campercontamos con la ayuda (indispensable) del Nissan NV300 camperizado con la colaboración del especialista en este tipo de adaptaciones: BRAM Tecnologies.

Nuestro periplo da comienzo en Molins de Rei, localidad barcelonesa a escasos 10 kilómetros de la Ciudad Condal. Cargamos ropa, sacos de dormir, comida, algún que otro utensilio de comida, un par de patinetes y unos libros que hagan más ameno el viaje. A bordo nos subimos dos adultos y dos niños (5 y 9 años), la amplitud interior del Nissan nos asegura una ruta confortable. La aventura se palpa. Hay ganas. ¡¡Carpe diem!!

Con los bártulos convenientemente colocados en el NV300 cogemos carretera y manta. Nevera hasta los topes, quedan tres días por delante. La parte trasera da cobijo a los sacos de dormir, es invierno y se presume noche Nissan NV300 Camperfresquita. Por estos lares, cuando la tramontana sopla, lo hace generosa. Sin miramientos. La zona trasera también cuenta con un pequeño receptáculo para guardar la bombona de gas.

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Nuestro tramo más largo transcurre por autopista. Nos salimos en Girona Norte y vamos a buscar un pueblo más que tranquilo: Corçà. 130 kilómetros. Salen a relucir los patinetes. Damos un paseo por el centro histórico. Pequeño, estrecho, silencioso. Hemos hecho que nos entren ganas de comer. El Nissan vuelve a situarse como nuestro mejor aliado. Subimos el techo elevable para ganar altura en el interior. En el portón trasero queda guardada una mesa. La sacamos y colocamos en la zona central. Giramos los asientos delanteros. Hemos convertido el NV300 en un comedor. Calentamos el arrocito y a comer se ha dicho. Nuestro camper nos pide una siestecita. Tenemos sitio para ello. Pero apenas nos quedan tres horas hasta que anochezca (es lo que tiene el invierno), así que decidimos seguir la ruta rumbo al Cap de Creus. Antes haremos otra parada. Una decena de kilómetros por carretera comarcal nos lleva hasta otra melancólica población: Madremanya. Recomendable un paseo a pie. El tiempo acompaña.

Cae la noche

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Nissan NV300 CamperPonemos rumbo a nuestro destino. Ya saben. Esta noche dormiremos en el Cap de Creus. Nuestro hotel: el Nissan NV300 Camper. Con el techo elevado se forma una cama con generosas dimensiones: 124 x 195 cm. El colchón de espuma de 5 centímetros de grosor nos asegura un buen descanso. Aquí pueden pernoctar dos personas. Las otras lo harán abajo. El espacio que nos ha servido de comedor se transforma rápidamente en cama. La banqueta se pliega y se forma otra cama. Ya tenemos configuradas las dos habitaciones. Para desplegarlas todavía nos queda llegar. Eso sí, los consumos más que reducidos de este motor diésel 1.6 de 125 CV ayudan a economizar el viaje.

Entramos ya avanzada la noche en el parque natural. Ralentizamos nuestra marcha. ¡Para! ¡Para! ¡Mirad! ¡Mirad! Nos vemos sorprendidos por una familia de jabalíes. Estamos entrando en su casa. Los observamos desde la protección que nos da el Nissan. ¡Alucina! ¡Carpe diem!

Nissan NV300 CamperPor fin llegamos a destino. Una veintena de campers se sitúan estratégicamente para pasar la noche. Buscamos sitio. Subimos techo y nos preparamos para pasar la noche. Esto no es todo por hoy. Habíamos dicho que aquí cuando sopla la tramontana lo hace sin contemplaciones. Damos fe de ello. El balanceo de nuestra furgo no nos permite pegar ojo. Bajamos techo y buscamos otro lugar más resguardado. La noche pasa y la recompensa llega al amanecer. Somos los primeros en la península Ibérica en disfrutar del nacimiento de un nuevo día. ¡Qué pasada! Íbamos en busca de aventuras. ¡Pues toma ya!

Cadaqués, Roses. Visitadas obligadas de hoy. El paso de nuestra camper no pasa desapercibido. El doble color de la furgo llama poderosamente la atención de los transeúntes. Normal.

Nissan NV300 CamperSobre la marcha improvisamos lugar de pernocta. Es lo que tiene llevar la casa a cuestas. Tenemos libertad de movimientos. Apostamos por otro bello paraje. Por estas tierras eso es fácil de encontrar. Nos vamos a la Cala Montjoi. Situada a escasos 7 kilómetros de Roses, el lugar es archiconocido por albergar el Bulli, el restaurante de Ferran Adrià. Lugar espectacular el escogido y más si contamos que estábamos absolutamente solos. Nos dormimos con el soniquete del vaivén de las olas. ¡Nivelazo!

Amanece y volvemos a convertir el Nissan en comedor. Preparado para el desayuno. Listos y en marcha. Hoy toca volver a casa, pero antes vamos a poner a prueba nuestra furgo. La última escapadita. Queremos llegar a Cala Joncols. Merece mucho la pena. De hecho, ya solo el camino la merece. Son apenas 5 kilómetros, piedras por doquier, incluso atravesamos un riachuelo. Sierra a un lado, el Mediterráneo a otro. La aventura es eso. Abrir la mente, dejarse llevar y disfrutar de lo que va surgiendo. Y si es con esta compañía, pues mucho mejor. Ya saben. ¡Camper diem!

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