Que la imagen de los robustos 4×4 vuelve a estar de moda no es más que un secreto a voces. Y con el reciente cambio legislativo en beneficio de los pick-up, al poder circular por vías rápidas a 120 km/h, la balanza se ha inclinado hacia este segmento que hasta la crisis se había mantenido en 17.000 unidades matriculadas al año y que hasta la fecha ha alcanzado 4.000, bastante por debajo.
Pero el plano ha cambiado y las expectativas para el mercado este año se sitúan en los 7.500 pick-up.
La introducción en el mercado comenzó en noviembre de 2017 en Europa, mientras que a principios de 2018 seguirán Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda; y a principios de 2019, Argentina y Brasil. Aunque el motor V6 de 258 CV se introducirá para verano de 2018 en nuestro mercado.
Punto de partida
De este modo, Mercedes-Benz se ha enrolado en el segmento de los pick-up, pues a pesar de haber experimentado en el mercado sudamericano con algún turismo abierto, es la primera vez en su historia, pero lo hace con conocimiento y cabeza, que dirían nuestros mayores. Y mediante un acuerdo de colaboración con el líder mundial en este segmento, como lo es Nissan, al emplear la
misma plataforma del Navara, aunque, eso sí, modelado al estilo Mercedes-Benz, con mayor ancho de vías, un centro de gravedad más bajo y todos los sistemas de seguridad, entre otros, propios del fabricante de la estrella.
Este pick-up apto para el trabajo más duro ofrece una carga útil de hasta 1.042 kg, con una longitud de 5.340 mm, una caja de carga de 1.587 mm de largo y otros 1.560 mm de anchura; una superficie de carga nada desdeñable para un vehículo de estas características, pues podremos cargar un europalet si así se precisa. Del mismo modo, la fuerza de tracción asciende hasta las 3,5 toneladas y puede arrastrar un remolque con hasta tres caballos o una embarcación considerable, por ejemplo.
Entre las modificaciones que establece Mercedes-Benz para su Clase X, destacan un centro de gravedad 20 mm más bajo y los 7 cm más de ancho de las vías delantera y trasera.
Las posibilidades de elección abarcan tres versiones de equipamiento; Pure, Progressive y Power, motores de cuatro y seis cilindros, tracción trasera y tracción integral acoplable o permanente con reductora, cambio manual de seis marchas y cambio automático de siete marchas. El propulsor diésel common rail con elevado empuje y una cilindrada de 2,3 litros está disponible en dos niveles de potencia. El motor del X220d trabaja con sobrealimentación sencilla y moviliza 163 CV; el X250d con sobrealimentación biturbo desarrolla nada menos que 190 CV.
Ambos modelos diésel están disponibles con tracción meramente trasera y con tracción integral acoplable. El último en incorporarse a la oferta será el X350d 4MATIC con el cambio automático de siete marchas 7G-TRONIC PLUS y motor diésel V6 de elevado par, que ofrecerá un mayor nivel de agilidad, tanto en carretera como fuera del asfalto. Este grupo desarrolla 258 CV y un par motor máximo de 550 Nm.
El constructor también establece de serie en toda la gama el Active Brake Assist, siete airbags, conectividad, control de presión de los neumáticos y ESP, entre otros elementos.









