El Intarder de ZF, producido desde 1992, supera el millón de unidades fabricadas. Se trata de un sistema de frenada sin freno de servicio que garantiza una conducción segura durante las pendientes, con una reducción de la velocidad del camión, sin necesidad de emplear el freno de servicio.
El ZF-Intarder se integra en la transmisión y se encarga del 90% de las frenadas, protegiendo de este modo los componentes y el medioambiente, pues evita las emisiones de más de 60.000 toneladas de polvo de freno. “El ZF-Intarder cumple con varias exigencias: un plus en confort y seguridad, reducidos costes de mantenimiento y un cuidado especial del medio ambiente”, resume Winfried Gründler, director de Tecnología de Accionamiento de Camiones y Furgonetas de la División Tecnología de Vehículos Industriales.
El éxito del Intarder es su elevado par de freno de 4.000 Nm, disponible en un segundo y capaz de frenar en bajada a un camión de 38 toneladas con unos 816 CV de freno. Aparte del aumento en la seguridad, el sistema también reduce el desgaste de los discos de freno, y por lo tanto los costes de mantenimiento. Además beneficia en el confort del conductor, que puede optar por fijar la velocidad a través del tempomat, y el mando electrónico de la transmisión se encarga del funcionamiento del Intarder sin necesidad de intervenir. Con ello el conductor puede dosificar individualmente la fuerza de la frenada. El medioambiente también gana con las suaves frenadas del camión fruto de la actuación del Intarder de ZF, que no solo reducen la emisión de polvo, sino que además no emiten ruido, por lo que no generan contaminación acústica tampoco.



