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Los Scania 144 y Ebro B45 de Pedrín y José Luis

En estas reliquias rodantes, el Scania 144 y el Ebro B45, se habita para el disfrute en concentraciones y festejos de guardar. Con ellos no trabajan, pues para tales menesteres estos primos, que comparten árbol familiar y sangre cántabra, se agarran a otro volante. Pedro, al de un Renault Premium con doble cisterna en el que ejerce de chófer para Luis Alberto, llevando leche Pascual; y José Luis, al de un Volvo FH 500 propio, con el que hace ruta nacional e internacional con graneles, cereales, carbonatos y chatarra.

Eso sí, a ninguno de los dos les cuesta nada pegarse un telefonazo para planear su presencia en una concentración camionera, ya sea en Los Arcos, Requejo, Torrelavega, Pola de Siero, Soncillo o un Jarama, por cuyo circuito han desfilado en loor de multitudes.

Hoy, sin embargo, nos aupamos a las hermosas narices de estos Scania y Ebro por parajes tan hermosos como los del valle y el Faro de la bella localidad de Ajo, así como el puerto de Santander, donde al caer la tarde, el sol perfila preciosas siluetas sobre las chapas de estos refrescantes gajos de nuestra historia rutera.

Eso es lo que nos confiesa Pedro Gutiérrez que siente, tanto cuando escucha los gritos de ánimo de la multitud en un circuito de carreras como los de un niño que agarra a su padre del brazo cuando ve el camión, al grito de “¡Mira, papá; mira, papá!”. Tal vez no en la garganta, pero sí en el aScania 144 y Ebro B45lma, debió sentir Pedrín un nudo semejante cuando a los 8 años perdió a su padre, y la tristeza no solo le hurtó la ilusión por el colegio, sino también por toda pulsión infantil que uno pueda sentir a esa edad.

“Por suerte –nos relata con emoción–, además del apoyo de la familia, en el barrio me sentí arropado por Manuel, un vecino que tenía un MAN portacoches y un Pegaso 4 ejes chatarrero, con el que me llevó de ruta por varias provincias españolas. Poco a poco fui recuperando el ánimo y, tras una breve incursión laboral como carpintero, comencé a trabajar con palas, de la mano de mi jefe y amigo José, en la empresa Estudios y Voladuras Cayón”.

De esos años en la construcción, Pedro salió convertido en todo un experto en el manejo de la pala mixta de 25 toneladas y la retroexcavadora de cadenas de oruga. No obstante, rodeado siempre de camiones, estaba claro que tarde o temprano daría con su deseo de ponerse al volante de uno.

“Recién cumplidos los 30, debuté por fin con un Volvo FH 500 para la empresa M.H.E. Transportes, a la que siempre estaré agradecido de hacer que se cumpliera por primera vez mi deseScania 144 y Ebro B45o de conducir un tráiler. Ahora llevo el Premium 460 DXI y espero pronto tener mi propio camión, pero sacarse el título de transportista tiene sus costes, así que mientras llega ese momento, disfruto llevando mi Scania 144 en un paseo, o en eventos camioneros junto a mi amigo El Chati, que también posee un Scania de morro y, por supuesto, mis primos José Luis y Daniel”.

Hace algo más de un año le compró este Scania a todo un amante de los clásicos, conocido coorganizador del Truck Show Festival de Torrelavega, como es su paisano Luis Fernández. Aunque no lo use para trabajar, Pedro Gutiérrez ha de pasar las ITV pertinentes y tener el disco siempre en punto y hora. “Tiene seis marchas cortas, seis largas y tres marcha atrás, y Luis le cambió el propulsor 460 original por un V8 de 530 CV. Ya pasa del millón de kilómetros, y alguna vez se me ha pasado por la cabeza el venderlo a alguien que pueda usarlo más que yo, incluso para la ruta, pues haciéndole una bancada nueva podría aguantar, tranquilamente, otro millón de kilómetros”.

Ebro histórico

Tras el paseo por los parajes costeros de Ajo, recorremos los cerca de 40 kilómetros que nos separan del puerto de Santander, en cuya puerta nos espera plantado el primo de Pedrín, José Luis Liaño, junto a su hermosa pieza de museo, el Ebro B45, cuya primera matriculación data nada menos que del año Scania 144 y Ebro B451956.

Liaño, junto con su hermano Daniel y su chófer Florín (la querencia cántabra por los diminutivos no deja lugar a dudas de su connatural dulzura), conforman Transportes J.L. Liaño, empresa en la que operan con sendos Volvo FH 500, Scania 620 y Renault Premium 460. Entre sus trabajos portuarios y la ruta por España y Europa, los hermanos Liaño siempre encuentran lugar para complacerse con este clásico, comprado en su día al concesionario Volvo de Asturias, después de llevar casi un cuarto de siglo de baja.

“Lo tenemos matriculado como histórico y de momento no le hemos metido mucha mano, porque queremos mantener la esencia de lo que este vehículo representó en las primeros pasos del transporte de carretera por España. No obstante –prosigue José Luis–, en breve sí tenemos la intención de hacerle otro saneamiento, revisar tornillería y darle una capa de pintura satinada que mantenga su aire original.

Scania 144 y Ebro B45Con este Ebro nos hemos plantado en el circuito del Jarama, 400 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, con todas las de la ley. A 70 km/h aguanta lo que le eches, pero como huela una cuesta arriba –ríe con ganas–, empieza a resoplar ya desde lejos”.

Cae la noche en las instalaciones del puerto, así que Pedrín y José me invitan a que guarde mi cámara y les acompañe a tomar algo por la ciudad. Me lo pienso… pero no cedo a la tentación, pues he de continuar ruta reportera, y me da toda la impresión de que cuando estos primos se juntan, no le echan cuentas al tiempo.

Al rato, alzo la mano a lo lejos para una última despedida, y casi percibo a lo lejos cómo continúan riendo en el interior del Ebro. Salud, familia.

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