Pocos conocíamos, y lo digo principalmente por el que esto les firma, que en un puerto como el de Barcelona operan alrededor de cuatro mil camiones. Una legión que desarrolla alrededor del sesenta por ciento de la producción que se lleva a cabo diariamente. No hablemos ya de las cifras de camiones que pueden mover otros puertos como el de Hamburgo, Marsella, Roma o Rotterdam.

Un gremio, como este del transporte portuario, que viene soportando (como el resto del colectivo) la carestía de la vida, los precios del gasóleo y una serie de problemas intrínsecos de este tipo de actividad con unas peculiaridades muy concretas. La situación es un tanto insostenible, como lo han demostrado los transportistas autónomos con sus paros intermitentes y acciones reivindicativas mientras se había abierto el melón de las negociaciones.

Unas negociaciones que a priori no resultaban muy sencillas dada la complejidad de los distintos actores que participan en ellas y que conlleva cualquier puerto, con algunas diferencias añadidas. Los transportistas mantuvieron sus camiones parados durante seis días en el interior de las instalaciones portuarias mientras mantenían reuniones con las diferentes entidades de la cadena logística.

Finalmente la asamblea de cooperativistas que conforman COTRAPORT decidió hacer patente su malestar contra la carestía de la vida y las precarias condiciones de trabajo en las que desarrollan su labor y dar a conocer sus exigencias al resto de la sociedad.
Con los camiones a la calle
Con los camiones atracados en el interior del puerto nadie conocía la lucha de los transportistas. Así que con los permisos en la mano, solicitados por SINTRAPORT, se realizó una marcha lenta por las calles más céntricas de Barcelona, partiendo desde el interior del puerto para regresar a él después de recorrer paseo de Colón, Vía Layetana, calle Aragón, donde se realizó una parada frente a la Consellería de Transports, para seguir hasta plaza España y por el Paralelo regresar al punto de partida.

Mientras tanto, los dirigentes vienen manteniendo conversaciones con las autoridades portuarias y la Generalitat de Catalunya para tratar de llevar a buen puerto las negociaciones abiertas que ellos mismo califican de «satisfactorias», como nos explica en la entrevista que publicamos en la parte inferior del presente reportaje, Vicente Rodríguez, presidente de SINTRAPORT.

El transporte por carretera no es ese gremio inmune a todos los problemas que rodean a cualquier sector o gremio laboral.
No vamos a dejar la lucha
Como todos, es «sensible a las precariedades que la situación actual conlleva», nos explican en el interior de la cabina de su camión Toni Cañada, quien nos la ha ofrecido para que sigamos la marcha de acompañantes, y Dani García, también en lo alto de ella, con los que hablamos mientras esperamos la salida de nuestro turno. Los camioneros se han organizado para ir saliendo por tandas, tal y como solicitan las autoridades, y están siendo escrupulosamente ordenados con ello.

«Es necesario que a nosotros, los mismos de siempre, no nos toque pagar el pato de las pérdidas, de las subidas del gasóleo, de los tiempos de espera o del estado de los contenedores que pueden venir deteriorados después de una larga travesía en un carguero». Me están explicando todo esto cuando por la banda CB reciben la señal de que partimos, ya que somos el tercer turno.








