“Tienes más razón que un santo, las sueltas como puños, no te cortas un pelo, pero tráenos buenas noticias, ¡joder! Escríbenos algo bueno”. “Si es que no las hay, nos tienen fritos, con los noticieros de la corrupción”, traté de excusarme. Pero en el fondo, aquel lector anónimo me tuvo dándole vueltas a la cabeza un largo rato. Así que, llegada la hora de escribir esta nueva página 5, pensé y me acordé de él.
Al mal tiempo, buena cara
Eso es lo que hizo el personal en la cita cántabra de Torrelavega. Empezando por los organizadores, que desafiaron sin complejos el temporal del norte y se mantuvieron al pie del cañón. ¿Que se echaron en falta camiones, con respecto a anteriores ediciones? Hemos de ser muy conscientes porque la situación actual la conocemos al dedillo.
Desde mi punto de vista, ni la galerna ni las circunstancias hicieron titubear a los convocantes. Como aquel renqueante Messi ante el PSG, un contracturado Javier, andaba con muletas de aquí para allá dando más apoyo moral que efectivo. A Rubén lo vi de pasada en un par de ocasiones, aunque ni charlar con él pude. Leyre fue todo diligencia, cuya voluntad agradecemos los expositores, y Luis… Qué decir de Luis. Seguro que no fue la concentración de su vida.
La procesión iba por dentro, ante la repentina desaparición de Corconte, su padre. Por cierto, nuestro más sincero y afectuoso abrazo para Nati y María José. Sé que participaron del festival, pero no acerté a verlas en los dos días. Puedo decirles que “me tuvieron castigado” en el stand de Solo Camión, sin salír de él en todo el weekend.
Bueno, miento: en la mañana dominical me escapé junto a Rafa Blanco para ver la salida del desfile de los camiones clásicos. Luego, de vuelta al cuadrilátero, a repartir revistas, adhesivos y a recoger sugerencias de los lectores, como el que nos suministra el titular.
Recibimos a Cipriano, un veterano e inquebrantable luchador del transporte con el que tuvimos un buen rato de charla, repasando una y mil batallas camioneras. Antes de marcharse nos emplazamos para un nuevo encuentro, con la justificación de que aquello teníamos que contarlo a los más jóvenes. Antes de verlo perderse entre el personal del pabellón, pensé para mis adentros que el hombre era un auténtico Corocotta, aquel héroe cántabro de la resistencia ante los invasores romanos de Hispania.
Además de muy noble, cuenta la leyenda que era un tipo fuerte, fiero, que guerrilleaba incansable contra los ocupantes; les causaba numerosos problemas en sus objetivos militares, mientras obstaculizaba el avance. Su fama llegó a tal extremo, que el emperador puso precio a la cabeza del líder. La bonhomía de Corocotta le llevó a entregarse al emperador, por la recompensa: “Con esos sestercios que da podrá comer la caterva”, dijo. Augusto valoró su gesto de honor, valiente.
Por ello le pagó, antes de dejarlo libre. Aquel adalid continuó con sus escaramuzas. Fue capaz de unificar a cántabros y astures organizando la guerra cántabro-astúrica contra la ocupación romana de Iberia.
La unión hace la fuerza
Con las cosas de ese modo mis reflexiones transcurrieron un tanto más allá. Cántabros y astures unidos en un mismo tablero, en su particular partida de ajedrez contra Roma… Me rehice en mis cavilaciones. Volvió a chirriarme que dos asociaciones camioneras de la misma Torrelavega desanden el camino recorrido.
Hasta el punto que el personal se encuentre hoy ante la incierta disyuntiva de dos certámenes que se celebrarán a veintidós kilómetros el uno del otro. Apenas transcurridos treinta y pocos días del primero de ellos (que recogemos en páginas interiores), el parking del estadio de El Sardinero acogerá el próximo.
Uno piensa que este planteamiento es motivo de profundo razonamiento. El horno no está para bollos: cada cual conoce mejor que nadie su situación para desplazarse (o no) a los diferentes actos que mejor considere. Pero debe imponerse el sentido común: ciudades como Frankfurt y Hannover han convenido celebrar sus certámenes de modo bienal, es decir, alternando los encuentros. Podría ser una buena alternativa.
Por lo pronto, nos veremos el 18 y 19 de mayo, en Santander. Otra buena nueva que dejamos para el final. Puede que el lector ya se haya percatado del diseño que estrenamos en este número. Concretamos un toque de moderna actualidad a nuestro veterano Solo Camión, y ahora es el lector quien debe juzgar el modesto trabajo que realizamos mensualmente. Puedes enviarnos tu opinión al correo que encabeza esta página. Como siempre, todas las sugerencias serán bien recibidas. Las esperamos.



