Desde 2019 venimos escuchando propuestas que tienen la intención de aprobar una subida a la fiscalidad al diésel para ir equiparándolo al que soporta la gasolina.
Esas propuestas no han ido prosperando. Además, cabe recordar que ya en 2018 los carburante sufrieron una importante subida impositiva de hasta 4,8 céntimos según las Comunidades Autónomas para equiparar en todo el territorio nacional el tramo autonómico que hasta esa fecha se venía aplicando y que tenían establecidos diferentes importes.
Ahora, la propuesta introducida por el Grupo Parlamentario socialista plantea una subida de 10 céntimos en el impuesto de los carburantes referido al diésel de automoción, que se aplicaría a partir del próximo mes de enero.
Para organizaciones como Fenadismer esto «afectaría muy negativamente a la viabilidad de una parte importante del sector del transporte por carretera, especialmente transportistas de pequeña dimensión, que no tendrían posibilidad alguna de digerir dicha subidón impositivo».
Y es que contrariamente a lo señalado en la enmienda presentada, según indican desde Fenadismer esta subida sí afectaría a todos los transportistas titulares de vehículos de menos de 7,5 toneladas, la mayoría transportistas autónomos, los cuales representan casi una tercera parte del total de la flota de transporte en España, en concreto en torno a 130.000 vehículos de transporte de mercancías.
Estos soportarían íntegramente la subida de dicho impuesto, ya que la actual regulación existente sobre el gasóleo profesional para el sector del transporte por carretera impide a estos transportistas poder obtener la devolución por parte de la Agencia Tributaria de cualquier incremento impositivo que se aplique a los carburantes.



