Con la incorporación de las cabinas de la serie L en 2017, Scania marcó un punto de inflexión en el segmento de vehículos comerciales pesados para áreas urbanas. Se trataba de un concepto revolucionario: un camión con configuraciones modulares, cabina avanzada con todas las funcionalidades propias de la marca sueca con el conductor (y su acceso) al nivel de la carretera.
Ahora, la serie L integra el motor DC07. Se trata de un bloque ligero, robusto y moderno de seis cilindros en línea y con un volumen de 6,7 litros. Ofrece un par de 1.200 Nm a partir de las 1050 rpm en su versión más potente de 280 CV.
Cuenta además con el sistema de postratamiento de gases de escape patentado por Scania con tecnología solo SCR y puede acoplarse a una toma de fuerza accionada directamente por el motor.
Scania estima que el cliente tipo de la nueva combinación es un transportista o empresario que desea realizar operaciones sin problemas en zonas urbanas. Se trata de empresas de distribución de mercancías, recogida de residuos y de construcción o mantenimiento de infraestructuras.
En este tipo de trabajos, la buena visibilidad, un entorno de conducción superior junto con una economía de funcionamiento total favorable son cruciales.
Las cabinas de la serie L siempre miden 6 metros de largo y están disponibles en tres alturas de techo distintas: baja, normal o alta. Si se opta por incluir la opción de arrodillamiento frontal, la cabina sólo dispondrá de un escalón de acceso con una altura al suelo de unos 80 cm.
La configuración de ejes típica para los camiones rígidos para uso urbano es de 4×2 o 6×2*4 (con el eje portador electrohidráulico de Scania).



