Cuán difícil resulta a veces ponerse delante del teclado para ver aparecer las negritas que uno teclea..y esta es una de ellas. Me he enterado de la desaparición de Antonio regresando de Madrid. Con él y con la legión de pilotos amateurs de camiones hemos pasado ratos de charla y desesperación en casi todos los circuitos del europeo de camiones…cuidado, en casi todos los circuitos a los que ellos podían asistir por el franciscano presupuesto que han manejado siempre.
No voy a nombrar a este o al otro porque siempre nos quedará uno en el tintero y nuestro deseo es que nadie se enfade y menos en momentos que pensamos son exclusivos de Antonio y sus más allegados. Él fue el que me dijo en una ocasión, con motivos de las carreras en Paul Ricard, «nosotros, Juan, no somos más que meros espectadores desde la pista».
Con ello me resumía la fragilidad de los camiones con los que competían, la falta de ayudas y la de cualquier presupuesto. Sólo tesón, afán, deportividad y pasión, mucha pasión…«pásate luego por nuestro camión y comemos; están preparando una tortilla de patatas que no se la salta un galgo»…son frases que ahora me vienen a bote pronto mientras tecleo estas líneas.
Por él y por esos pilotos que hoy le lloran,..hasta reclamaciones he redactado a los comisarios y directores de carrera para que se les tuviera en cuenta. Pienso que siempre se es demasiado joven para la muerte y que esta es de las que no concede una segunda oportunidad. Antonio, tu bonhomía y tu sonrisa brillaran siempre en cualquier curva del viejo Jarama. Andarás siempre con tu sonrisa aderezando los derrapajes en las enlazadas de Farina, el atestado «supersiete», a cuyo público tantas veces pusiste en pie.
Cuídate por ahí, compadre y abrígate que este invierno acaba de llegar duro y tiene pinta de ser muy cabrón. Un abrazo piloto y otro para la familia que siempre estuvo contigo, a tu lado, en cualquier circuito. En cualquier instante.



