La fatiga, tanto física como mental, puede generar una pérdida progresiva de la capacidad de respuesta y reacción en una determinada situación en carretera.
En un conductor, la fatiga puede causar dolor general, disminución de las correcciones de la trayectoria, irritabilidad, disminución de la capacidad de reacción y por tanto un aumento en el tiempo de reacción, lentitud en la respuesta a los estímulos externos y en consecuencia un aumento de toma de decisiones erróneas.
Carreteras llanas o monótonas, exceso de confianza, contrastes de luminosidad del interior al exterior del vehículo, o incluso, las vibraciones del propio vehículo, por un mal mantenimiento o estado incorrecto de los neumáticos, pueden ser factores que aumenten la fatiga del conductor.
Para combatir la fatiga se recomienda interrumpir la conducción, no ingerir sustancias que puedan afectar al sistema nervioso, llevar una alimentación sana y equilibrada, beber agua con frecuencia para mantener el cuerpo hidratado, así como, mantener el vehículo ventilado y evitar malas posturas al volante.



