Los conductores que conducen con estrés dejan de ver un 20 % de las señales de tráfico, sufren el efecto “visión túnel” con un ángulo de visión inferior a 70 grados, y realizan un 17 % más maniobras bruscas y acelerones respecto a los conductores sin estrés. Al volante, la mitad de los conductores se preocupan por cuestiones derivadas del trabajo, la familia, y el dinero, lo que aumenta su agresividad en la conducción.
Para la investigación, los expertos han realizado un estudio en el que se mide comparativamente la conducción de una misma persona en diferentes estados emocionales. Para el trabajo, basado en técnicas neurocientíficas, se ha monitorizado a 15 personas durante la conducción, aplicando tecnologías como el Eyetracking Glasses (a través de la pupila se miden datos de atención); GSR-Cardio (medidor de respuesta galvánica de la piel y ritmo cardíaco para medir la intensidad emocional), el Facial Coding (captando micro expresiones para detectar emociones inconscientes como alegría, enfado, sorpresa, etc.) o el EEG (electroencefalograma para registrar la actividad cerebral basada en respuestas eléctricas, que ofrece información de las distintas ondas que emite el cerebro para medir estados de cognición, frustración, meditación, actividad cerebral, etc.).
Los principales resultados obtenidos en dichas pruebas demuestran que un conductor en estado de estrés experimenta un aumento general del nivel de ansiedad, nerviosismo y precipitación en la toma de decisiones, frente al que tendría conduciendo en un estado emocional normal. No hay que olvidar que
la distracción es la primera causa de accidentalidad mortal en las carreteras españolas.
Las pruebas también revelan que la circulación con estrés provoca una reducción de la concentración del 12 %, lo que se traduce en un aumento del tiempo para la toma de decisiones, vital en una situación de riesgo a la hora de frenar ante un imprevisto o evitar un posible accidente. Otro de los efectos de conducir con estrés es la reducción en un 66 % de la capacidad de recordar el trayecto realizado, tanto en la memoria a corto como a largo plazo.
El estudio también señala cómo cambia la percepción del nivel de riesgo en los sujetos estresados, la aversión al riesgo es menor, aumentando un 28 % el riesgo de sufrir un accidente. Así, los datos obtenidos demuestran que se circula de forma más agresiva. Los sujetos con estrés experimentaron un aumento del 12 % en su nivel de frustración respecto a un estado normal, debido a que querían terminar en un menor tiempo el recorrido a realizar.

El estrés también afecta directamente a nuestro cuerpo, con un aumento de la tensión muscular superior al 50 % mientras conducimos, motivo por el cual se ha detectado un incremento en los niveles de fatiga del conductor de más de un 80 %, incluso tratándose de un trayecto corto.
Respecto al campo de visión, fundamental para una conducción segura, los resultados muestran cómo un conductor estresado sufre el conocido como “efecto túnel”, que aumenta a medida que se incrementa la velocidad. Los “mapas de calor” obtenidos durante la conducción sin estrés indican que el conductor se beneficia de una mayor visión periférica y homogénea del entorno de tráfico, cruces, señales, etc., así como una mayor atención a los espejos, cuadro de instrumentos y mandos del vehículo. Por el contrario, en la conducción con estrés las pruebas demuestran que existe una menor visión periférica, basada en una visión por impactos y atención sólo a la zona central, prestando poca atención a los elementos exteriores: señales, tráfico, cruces, personas, y una casi inexistente atención a los espejos retrovisores del vehículo.

Para conocer el nivel de distracción que causan en la conducción las preocupaciones personales y el estrés, BP, Castrol y el RACE han realizado un estudio que recoge la opinión y percepción de 1.016 conductores. En general, dos de cada cinco conductores españoles afirman no mantener al margen sus preocupaciones mientras conducen; y si esta conducción se produce por un trayecto habitual, esta cifra se eleva a cuatro de cada cinco.
Los elementos que los conductores reconocen que más pueden distraerles son los internos (pensamientos, preocupaciones, etc.) con el 47 %, seguido de los factores externos (móvil, radio, etc.) con el 25 %. En cuanto a los motivos que alejan nuestra mente de la tarea de conducir, el 57 % de los conductores españoles asegura que cuando conduce suele pensar en el trabajo, un 54 % en su familia, un 35 % en el dinero o los problemas económicos, un 33 % en su pareja y un 27 % en la salud. Además, el 51 % de los conductores españoles asegura que su conducción es más agresiva cuando acusan síntomas de estrés, y un 52 % nos dice que es la propia conducción lo que les estresa.
Campaña #alvolanteZENtrate
La campaña Al volante ZENtrate, impulsada por BP, Castrol y RACE, pretende concienciar a los conductores sobre la importancia de mantener la atención en la conducción, alertando sobre los riesgos de las preocupaciones personales y el estrés en la conducción. El objetivo de la acción es mejorar el ánimo de los conductores, ofreciendo consejos útiles para echarse a la carretera en un estado emocional óptimo mediante técnicas de relajación.
Para ello, se ha creado la web donde el usuario puede encontrar videos formativos, información sobre las principales distracciones, técnicas de relajación, entrevistas, juegos, concursos en Facebook y campañas especiales que se lanzarán a través de las redes sociales de la campaña STOP DISTRACCIONES.








