El Servei Català de Trànsit (SCT) ha puesto en marcha en Cataluña cuatro nuevos radares de tramo con el objetivo de reducir la velocidad excesiva, una de las principales causas de la siniestralidad.
Dos de los radares están situados en la A-7 en Tarragona, uno en cada sentido de la marcha. Los dispositivos controlarán la velocidad durante 4,1 km, la velocidad máxima permitida será de 100 km/h.
Los otros dos radares se han colocado en la C-66 entre Corçà y Sant Joan de Mollet (Girona), uno en cada sentido de la marcha. Aquí la velocidad se controlará durante 8,72 km y el límite será de 100 km/h.
Cabe recordar que este sistema de control de la velocidad mediana funciona a través de un dispositivo que reconoce matrículas situado en el inicio y el final del tramo, mide el tiempo de recorrido y calcula la velocidad media para determinar si se ha superado el límite establecido.
Según el SCT, los radares de tramo evitan frenadas de golpe, cubren de forma efectiva un tramo entero de una vía, a la vez que es un elemento disuasorio de gran efectividad para reducir la siniestralidad y mejorar, así, la seguridad vial.
Estos cuatro radares puestos en marcha en Cataluña se unen a los que ya están en funcionamiento.
–Dos en la N-230 en el túnel de Viella, uno en cada sentido de la marcha.
-Dos en la N-340 entre Amposta y Sant Carles de la Ràpita, uno en cada sentido de la marcha.
–Uno en la C-65 entre Cassà de la Selva y Llagostera.
–Uno en la C-58 entre Sabadell y Badia del Vallès en sentido Barcelona.
–Un radar en la AP-7 entre Ulldecona y Amposta en sentido Tarragona.
-Dos radares en la N-II entre Fornells de la Selva y Quart, uno en cada sentido de la marcha.
-Dos radares en la N-II en Girona, uno por cada sentido de la marcha.
-Dos en el carril bus-VAO de la C-58.



