El mismo año que se fusionaban Saab y Scania Vabis, Bengt Gadefeldt, responsable de I+D de la nueva corporación, mostraba al gran público la primera versión del bloque motor DS de 14,2 litros de cilindrada V8. Sería en 1969, en el Salón IAA de Frankfurt, en Alemania. Un propulsor diésel que pesaba 334 kg y que montaron los Scania LBS140, los grandes ruta de los setenta, con una potencia máxima de 350 CV.

Una apuesta arriesgada que asumieron los ingenieros de Scania, pero, con los años, esta configuración en V ha labrado y reportado grandes éxitos a las gamas de mayor cilindrada del constructor sueco, a pesar de que muchos de los expertos de la época no le vieran mucho futuro. En gran medida, los modelos LBS140 Super que recorrían carreteras suecas, contra viento, tempestades y nieves, fueron los perfectos embajadores para labrar la excelente reputación de estos motores.

Pues bien, generación tras generación de estos propulsores V8, cincuenta años después, comparten el diseño básico de aquella primera versión de 1969. Es más, la última revisión de estos propulsores, en 2017, el DC16, pesa aproximadamente lo mismo, aunque se trate de un motor de mayor cubicaje, 16,4 litros, que eroga cuatro niveles de potencia de entre los 520 y los 730 CV.
Mientras aquel primer motor diésel necesitaba alcanzar las 1.500 rpm para conseguir los 1.245 Nm de par, el mayor de los V8 de 730 CV, llega a los 3.500 Nm de par máximo con solo 1.000 rpm, una más que clara evolución de este tipo de propulsores.

Otra de las premisas que el constructor ha debido desarrollar ha sido el consumo de combustible, pues ya en 1990 se gestaría la normativa medioambiental Euro 1, que entró en vigor en 1993, y que a día de hoy, con la Euro 6 completamente instaurada, ha evolucionado vertiginosamente para adaptarse a la reducción de los índices y niveles de partículas nocivas. De 8,0 de partículas NOx a 0,46, nada menos.
Cabe destacar también que estos motores de última generación, tanto las versiones Euro 5 como Euro 6, pueden alimentarse con una mezcla de aceite vegetal hidrotratado (HVO), así como en cualquier proporción entre diésel y HVO.

Un sonido inconfundible
Para muchos de los usuarios de estos míticos motores V8 de cuatro tiempos, un valor añadido es poder oír el rugir de sus motores. No en vano, en muchas concentraciones se lleva a cabo la típica competición de rugido de motores, que por norma general suelen adjudicarse los Scania V8.
Y no es casualidad, a diferencia de un motor en línea, a cada rotación de 90 grados del cigüeñal detonan dos cilindros simultáneamente, de ahí precisamente el estruendo o el rugido de este tipo de motores en V. De hecho, cabe destacar que en la última versión del V8, los ingenieros de Scania se han asegurado no perder ese mítico sonido, es más, lo han acentuado con modificaciones en los colectores, pues son conscientes de que es una de las premisas para sus usuarios: oír el rugir y sentir la potencia que eroga el propulsor que monta su camión.

Edición Limitada 50 aniversario V8
Con motivo de este cincuenta aniversario desde el lanzamiento del pirmer V8, Scania lanza una edición limitada con la que exhibir y celebrar la evolución de este legendario bloque motor en V. Con una exclusiva decoración que incluye el clásico logo de 1969 del V8 en la visera y en el lateral de la cabina, los usuarios podrán personalizar otros detalles como los guardabarros, o tapacubos para el eje de tracción, así como la luz de cortesía. Aunque estas unidades no pasarán desarpercibidas a nuestros oídos, tampoco pretenden hacerlo a la vista del resto de los usuarios de la carretera. Al mismo tiempo, el constructor sueco también ofrece una gama de productos personalizados con el V8, como relojes, gorras, camisetas, o incluso, “bodys” de bebé. “Cuando compras un V8 quieres enseñarlo; es el sentimiento que queremos transmitir con nuestra edición limitada”, comenta Enrico Gualersi, diseñador de exterior e interior en Scania.













