El sector de la automoción juega un papel estratégico en la economía española, con un efecto tractor por su peso en el PIB nacional y el empleo directo e indirecto y su aportación en la balanza comercial y en la inversión en innovación que se refleja en una constante mejora de nuestra competitividad. Representa hasta el 10% del PIB y el 19% del total de las exportaciones españolas. Emplea 650.000 personas de manera directa y casi 2 millones de puestos de trabajo en total están ligados al sector.
La cadena de valor de la automoción es una de las actividades económicas industriales y comerciales más afectadas por la actual crisis sanitaria del coronavirus.
La industria de la automoción es estratégica y es un sector con efecto tractor a lo largo de toda la cadena de valor, desde la fabricación de componentes de vehículo o de bienes de equipo para la infraestructura de recarga de vehículo eléctrico, hasta la fabricación de vehículos completos o el ámbito de la logística, este último con sinergias importantes con otros sectores de la economía.
Y, precisamente ahí, en esas sinergias importantes con otros sectores de la economía son las que no se han tenido en cuenta, como el transporte de mercancías por carretera, que ni ha estado representado, ni se le ha tenido en cuenta su opinión o experiencia, a pesar de que supone casi un 5% del PIB y es considerado, tal y como ha demostrado durante esta pandemia, como un sector estratégico para la economía y la sociedad española.
El Gobierno ha presentado un Plan para el impulso de la industria de la automoción dotándolo de un presupuesto de 3.750 millones de euros. Entre las diferentes dotaciones, se repartirán de la siguiente manera: en impulsar la movilidad eléctrica y sostenible, infraestructuras y adaptación de las ciudades y electrificación del transporte, renovaciones de las flotas de la Administración General del Estado, en I+D+I, formación y cualificación profesional e impulso de la competitividad y sostenibilidad.
En concreto, 250 millones de euros están destinados a ayudas directas para la compra de vehículos y de este modo renovar el parque, aunque estas ayudas irán asociadas al achatarramiento de vehículos de más de 10 años de antigüedad. De esta partida, 230 millones de euros se destinan a turismos y vehículos comerciales ligeros, mientras que los otros 20 millones de euros son para vehículos industriales y autobuses. Con ayudas de entre los 1.000 y 4.000 euros, en función de los vehículos, y que según el gobierno ya están disponibles.
En el mismo sentido, en este mismo plan, también se suman 500 millones de euros a la línea de crédito ICO para la adquisición de vehículos comerciales e industriales.
El que ha molestado entre las asociaciones del transporte, entre ellas la CETM que ha sido la primera en pronunciarse, es que en este mismo plan, sin consulta a las empresas del sector, se incluye la ampliación de las 40 a las 44 tn de mercancías, así como, de los 4 a los 4,5 metros de altura de los camiones, según establece el texto, para impulsar la mejora de la eficiencia del transporte.



