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El Peterbilt 359 de Paco Salazar, fiebre por los camiones

Cuánto vale y cuántos caballos tiene son las dos preguntas más socorridas que la gente le hace a nuestro invitado en cuanto para este mastodonte, el Peterbilt 359.

La respuesta a la primera nos la guardamos, la de la segunda es muy clara. Se trata de un poderoso motor Cummins de 400 CV, acompañado de un cambio Eaton Fuller, que es de los mejores que hay. Nos lo cuenta Paco Salazar, el propietario de este Peterbilt 359 llegado vía marítima directamente desde Estados Unidos al puerto de Santurce.

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Peterbilt 359 Salazar

Nos vemos con Paco en Amurrio, donde tiene guardado su camión, así como una colección de coches clásicos que haría las delicias de más de uno.

Lo primero que nos llama la atención es la majestuosidad del Pete y su sonido “made in USA”. Pero no lo único.

“Yo tengo una carnicería en Getxo. Toda la vida llevo dedicándome al tema de la carne, pero en mis ratos libres me decanto por los vehículos clásicos. Aquí vengo y me desestreso”, nos dice Paco, mientras abre una nave, donde guarda sus joyas. El Peterbilt destaca sobre todos, pero para llegar hasta aquí el camino ha sido muy largo.

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Peterbilt 359 Salazar

“Con 12 años ya estaba metido debajo de los coches. El primero que recuerdo era una Renault 4L con 18 años, cuando me pude sacar el carnet. En cuanto a los clásicos, la primera preciosidad que tuve fue un Talbot Samba Cabriolet, el único que hay en España. Lo compré nuevo, el resto de mi colección los he ido reparando yo. Después vendría un Renault 8TS, que era el coche que ganaba todos los rallys hasta que salió el Seat 124 y le ganó la tostada. También tengo un coche señorial, un Mercedes Pagoda que tiene 60 años y un Cadillac El Dorado con un motor 8200 y 400 CV. Tiene 50 años y es curioso que ya venía con elevalunas eléctrico, sensor de lluvia e incluso pone las luces solo cuando cae la noche. Un coche cuarenta años más adelantado que los europeos. Por último, tengo un Renault 44, que fue la competencia del 600. A todos los saco al menos una vez al mes. Es conveniente, si no se mueven también se estropean. Toda esta colección es para mi disfrute, no los reparo para venderlos”, apunta Paco Salazar.

Peterbilt 359 Salazar

Tamaño XXL

Es curioso ver también su colección de maquetas, que está formada por la réplica de todos los vehículos que tiene y otros coetáneos de la época correspondiente.
Y a todas estas, a nuestro invitado le entró de repente una fiebre camionera que es lo que nos ha llevado hasta aquí. “Los coches se me quedaron pequeños”, nos dice entre risas.

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Fue hace ahora unos ocho años. Un amigo suyo estaba de vacaciones en Estados Unidos, vio el camión y se acordó del gusto de Paco por este tipo de vehículos. “Me llamó desde allí, me dijo que de mecánica estaba perfecto, que solo había que pintarlo. Tengo mucha confianza con él, así que le dije que lo metiera en el barco”. Dicho, hecho y rumbo a Bilbao.

Peterbilt 359 Salazar

El Peterbilt surcó durante un mes el Atlántico hasta que llegó a Santurce. De mecánica no había que tocar nada, pero por fuera había que darle otro toque. “De origen el camión era rojo, muy apagado ya por el sol. Lo pulí y lo pinté. Depende de cómo le da la luz cambia el tono, que va del blanco al gris pasando por un azulado. La verdad es que está muy bien pintado. Luego comencé a ponerle luces y cromados. Todo se lo he ido montando yo, poco a poco. Tapé la quinta rueda, le quité las chimeneas más cortas que traía y le puse estas acabadas en curva. Llevo dos depósitos de 500 litros cada uno”.

Peterbilt 359 Salazar

Este Peterbilt 359 tres ejes de más de nueve metros de largo trabajaba en Arkansas City. Arrastraba tres semirremolques, vamos lo que viene siendo un tren de carretera. Lo llevaba una pareja que vivía en él. De día conducía la mujer, de noche lo hacía él. En el sleeper llevaba montado dos camas, lavabo… “El interior lo he renovado totalmente. Lo he quitado y tapizado. Le quité la cama y he montado los dos asientos. Tal cual está lo disfruto muchísimo. Tanto cuando voy a las concentraciones como cuando salgo de paseo con él. A mi paso las cámaras salen a relucir y la verdad es que yo me presto. Me gusta”, nos cuenta nuestro protagonista.

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Para intentar cuidar esa fiebre camionero, Paco ya anda detrás de algo. “Me gustaría hacerme con un Scania de morro. Este sería ahora mi sueño de camiones. Es un vehículo poco visto, exclusivo, por eso me gusta. Estoy buscándolo. Pues a ver si hay suerte y en breve lo vemos en estas páginas.

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