Del camión al cielo. ¡No es justo!

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Desde esta tribuna queremos hacer llegar el sentido homenaje que le quiere hacer Antonio Ruiz al recién fallecido Ricardo Jiménez. Os dejamos con la carta integra que nos ha hecho llegar.

“Como sabéis falleció en Bélgica en un área de descanso en la soledad de su cabina el compañero Ricardo Jiménez la pasada semana. El cuerpo aún está en Bélgica, ya que los trámites para su repatriación son complicados. Desde aquí quería hacerle llegar sendos mensajes a la familia.

Muerte en Ruta

En estos días donde lo que prima es la urgencia por la entrega de la mercancía, donde llegar el primero no es un premio ni un orgullo, si no todo lo contrario, una obligación impuesta por todos aquellos que ven recompensado el esfuerzo de otros, aún siendo la vida de una persona.

Desde estas líneas, quiero hacer una vez más, la DENUNCIA de que el Transporte mata. Mata por una sencilla razón, el deseo voraz de las grandes compañías, las cuales de lo único que entienden es de números. Son ellas y no nosotros los que ponemos el ritmo de trabajo, el ritmo de la carretera, incluso, las que te marcan el ritmo en condiciones medioambientales extremas.

Los que nos dedicamos a este oficio sabemos muy bien lo que decimos.

Somos el grano en el culo de todo aquel que circula por una carretera. A la vez somos la salvación de los mismos. Se nos critica por que circulamos despacio, se nos critica porque nos cuesta muchos kilómetros adelantar, en ocasiones nos denuncian por este motivo, pero aún se nos critica más cuando llegamos tarde.

Es muy triste, dejar todo aquello que te importa por atender las exigencias de una sociedad que desconoce totalmente un sector, el del transporte.

El desconocimiento de la sociedad sobre el sector es visible a cada momento. Nada más hay que ver cómo conducen todos lo que circulan alrededor de un camión. Todos quieren ponerse delante de él, aunque esto signifique cortar el paso del camión o hacerle frenar.

Somos los que dormimos noche tras noche entre cuatro hierros, mientras la gran mayoría de los mortales están en sus casas descansando al calor de la familia.

Somos esos que cuando estamos con cuarenta de fiebre en el interior de nuestro camión con una temperatura exterior de cinco grados bajo cero nos venimos a bajo y pensamos si vale la pena tanto sufrimiento.

Somos esos que bajo en esas circunstancias (por propia experiencia) llamamos al 112 teléfono de urgencias y decimos que nos encontramos mal y la chica o el chico de ese momento te dice que no puede hacer nada.

Somos esos que al día siguiente te recogen del suelo, te meten en una ambulancia y al despertar lo primero que preguntas es ¿dónde está mi camión? (vivido en mis carnes).

Somos nosotros los que vivimos la soledad de un hospital a 600 kilómetros de casa viéndole las orejas al lobo.

Somos esos que salimos de casa en perfecto estado de salud, los que nos acostamos en la litera del camión y no abrimos nunca más los ojos…

Somos esos, nosotros somos esos los que morimos en una litera de cualquier camión.

Somos esos, nosotros los camioneros o transportistas, los que tenemos una vida de perros callejeros y los que morimos tirados en un parking de cualquier parte del mundo. Los que nunca nos despedimos de nuestras familias, los que nos hemos quedado con las ganas de ver crecer a nuestros hijos o nietos.

Somos los más despreciados por la sociedad inculta y desconocedora de nuestra situación.

Somos los mismos que os abastecemos de alimentos y de cualquier cosa que pueda necesitar la sociedad.

Somos los que cortamos las carreteras para pedir un poco de dignidad en nuestro trabajo.

Soy el amigo del compañero que vio morir a su padre en medio de una autopista por culpa de un infarto.

Soy el amigo del que murió en medio de la autopista de un infarto. Y seguramente tú, fuiste el que pasó de largo sin ofrecer tu ayuda porque pensaste, qué cojones hace un tráiler parado en medio de la autopista.

Soy el compañero de Ricardo Jiménez que ha fallecido en un parking de una autopista a miles de kilómetros de su casa, en Dienze (Bélgica). Un sitio para visitar, no para morir.

Tantos sistemas de seguridad en todos los medios de transportes, tantas medidas de prevención, tantas cosa que no sirven para nada. Que tu puesto de trabajo se convierta en tu nicho…

Tengan respeto por una profesión que es todo sacrificio y que la única recompensa que tiene es poder volver a casa sano y salvo.

Desde aquí, quiero mostrar todo mi respeto y apoyo a esta familia en particular y a la gran familia del transporte en general.

El Camionero Indignado, ¡Más que nunca!

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