Los túneles de Guadarrama soportan una intensidad media diaria de más de 32.700 vehículos, lo que supone el paso de más de 170 millones de vehículos al año. Desde sus inicios, la compañía ha invertido un total de 270 millones en la construcción de los tres túneles.
En 1960, el tráfico medio aforado en el Alto del León era de 2.150 vehículos diarios con un incremento anual que se elevaba al 15%. De ahí, surgió la necesidad de construir un túnel que resolviera los problemas que planteaba el puerto y que permitiera asegurar la circulación en cualquier época del año, acortando distancias y eliminando la inseguridad que suponía la existencia de pendientes, que se situaban entre las mayores entre las carreteras nacionales españolas.
La solución fue la apuesta por la colaboración público-privada, con lo que en el momento de su apertura se trató de la primera infraestructura de peaje en España, otorgada por un plazo de 75 años a la empresa Canales y Túneles, antecesora de Iberpistas.
Así, el primer túnel de Guadarrama fue inaugurado el 4 de diciembre de 1963, dando solución sostenible a los problemas de tráfico y seguridad vial que suponía el paso por el puerto de Guadarrama. En 1972 se inauguró el segundo túnel, construido junto a la autopista Villalba-Adanero, permitiendo el uso unidireccional de los túneles, siendo el número I en dirección Madrid y el II en A Coruña.
En 2007 se abrió el tercer túnel, dejando al primero como reversible de uso en casos de accidente o congestión de tráfico. Con cada ampliación, las instalaciones existentes se han sometido a obras de modernización para conseguir que toda la infraestructura presente el mismo de nivel de servicio. De esta manera, la de Guadarrama es la primera instalación viaria en España en operar con un sistema de gestión único de tres túneles.



