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Con un balance de siniestralidad malo, se endurece la vigilancia

El director del Servei Català de Trànsit (SCT), Juli Gendrau, calificó el primer semestre del 2018 como «malo y complicado«; un año en el que murieron 256 personas en 229 accidentes de tráfico en vías interurbanas y urbanas.

Estas cifras representan un incremento del 7% con respecto a las víctimas mortales y del 8% en cuanto a los accidentes mortales, en comparación con el 2017. Gendrau también destacó que a partir del mes de mayo del año pasado «se notó una descenso importante de la siniestralidad con la puesta en marcha del Plan de Contención de los Accidentes Mortales en Carretera «.

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Por su parte, el Comisario jefe de Trànsit, Joan Carles Molinero, puso de relieve que del total de víctimas durante los 8 meses que estuvo activo el Plan de Contención del año 2018, un 2,72% (unas 200 personas) no hacían uso del cinturón de seguridad y que un 4% de los conductores (322) dio positivo en controles de alcoholemia. Molinero subrayó además que «el Plan de Contención no lo cerramos, sino que el reconducimos con la potenciación tanto de acciones preventivas como sancionadoras«.

Entre las actuaciones previstas para este 2019, ha anunciado, entre otras, la activación de vehículos camuflados con la implantación de elementos tecnológicos en el patrullaje dinámico, la potenciación de la actividad de los radares móviles y la puesta en marcha de nuevo de las tareas de vigilancia y control del helicóptero de tráfico. «Los conductores de nuestras redes viarias se han acostumbrado a saber dónde están situados los rádares fijos, así que intentaremos combatirlo» declaraba el Comisario en su intervención.

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