Seguramente habrás escuchado hablar de consumo colaborativo, esto es, compartir bienes o servicios especialmente empleando una plataforma digital. Podemos decir que este tipo de acciones de intercambio de productos o de compartir gastos siempre han existido, quizás en nuestro círculo más cercano, entre familiares, amigos, conocidos, pero ha sido con el uso de Internet y de aplicaciones móviles cuando esta tendencia ha aumento exponencialmente. Intercambiamos casas vacacionales, compramos-vendemos artículos de segunda mano de todo tipo o compartimos trayectos en coche.
Un estudio de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) incide en este aspecto. Los datos que recoge afirman que tres de cada cuatro usuarios asegura haber practicado alguna forma de consumo colaborativo al menos una vez en su vida. El 69 % de ellos ve probable o muy probable que vuelva a repetir la experiencia y 40 años o menos es la edad de quienes más participan en estas iniciativas.
El del transporte es uno de los sectores que más auge está teniendo. La encuesta de la OCU indica que el 20 % de los preguntados ha participado en experiencias de transporte colaborativo (alquiler de coches, compartir trayectos,…).
Iniciativa camionera

‘El Pájaro’.
Chófer. Murcia
“Todo lo que sea innovador, de entrada, me parece positivo. Aunque me parezca bien, hay que tener en cuenta la póliza de seguros para que no haya ningún problema en las coberturas. En mi caso, al ser chófer, también debería tener el consentimiento de la empresa para poder llevar a algún viajero”.
En Francia van un paso más allá con el tema consumo colaborativo y el transporte. El país galo y otros como Alemania han definido esta práctica en la ley o han creado leyes para potenciar su uso. Así ha nacido wetruck.fr, una plataforma on line a través de la cual un transportista comparte “un asiento en su cabina”. Lo que hace es publicar su ruta, el día en la que la realizará, le da un precio y espera a que un viajero la acepte.
El proyecto se desarrolló con la inicial colaboración de una quincena de empresas que publicaron los viajes de sus camiones. Poco a poco se ha ido creando una red de usuarios que están apostando por este tipo de servicios. Y es que aquí todos ganan. Para comenzar cabe reseñar que Wetruck es una actividad completamente legal. El transportista simplemente ofrece un servicio de vehículo compartido, por lo que no está modificando en ningún momento su actividad como empresa de transportes. Además, los camiones de las empresas de transporte, así como la responsabilidad civil, están cubiertos por su seguro, incluidos todos sus ocupantes.
Una vez resuelta la legalidad de la iniciativa, cabe destacar las ventajas que proporciona esta actividad. El transportista se puede beneficiar de que se comparten los gastos del viaje, la tarifa irá en función de los kilómetros recorridos. También, por qué no, existe una especie de mejora de la imagen de la profesión, a la par que la presencia de un pasajero puede romper la soledad y monotonía del chófer.

Chófer. Albacete
“Me parece una iniciativa interesante. Aunque yo creo que me gustaría viajar solo, supongo que es la costumbre que tiene uno. Todo puede ser que un día lo pruebe y me guste. De todas formas me está bien”.
¿Y el viajero qué beneficios tiene? Pues teniendo en cuenta que los camiones viajan a cualquier hora del día o de la noche, les permitirá encontrar una ruta que se adapte mejor a su horario. No solo eso, las rutas van más allá de las que pueden proporcionar el tren o el autocar, los destinos son múltiples: zonas fronterizas, aeropuertos o puertos, zonas interurbanas o rurales. Solo hay que encontrar la que mejor se adapte a tus pretensiones, la movilidad está garantizada.
Y todo ello con la confianza máxima que proporciona Wetruck. Como decíamos, la tarifa se calcula automáticamente en función de los kilómetros y el pago se realiza en el sitio web seguro de un banco asociado. El viajero sabe cómo se llama la empresa, la persona de contacto, la valoración de otros usuarios, el punto de recogida y el punto final del viaje. El precio es cerrado. No hay problemas.
¿Y qué pasa en España? La plataforma más utilizada en nuestro país para compartir, en este caso, coche, Blablacar, nos cuenta que ellos conectan “conductores que han programado un viaje en coche y tienen plazas disponibles con pasajeros que se dirigen al mismo destino”. Hasta ahí correcto, pero continúa explicando que “dado que las condiciones de transporte y de seguro de los pasajeros no son las mismas que a bordo de un vehículo particular, no está permitido publicar viajes si se realizan en uno de estos vehículos: autobús, camión o cualquier otro tipo de vehículo pesado. Nos parece contradictorio que los usuarios realicen sus viajes personales en un camión”.

Autónomo. Santa Cruz de Tenerife
“Creo que esta iniciativa funcionaría en España debido a que el transporte de viajeros está un poco alto de precio. Sin dudarlo lo usaría. Compartir gastos es bueno, me preocupa un poco el subir a una persona desconocida. Además, viajar acompañado es mucho más entretenido, seguro y ameno”.
Desde Blablacar nos explican que “viajar en coche compartido es una actividad no comercial entre particulares, los conductores dividen los costes de su viaje con pasajeros que van hacia el mismo destino, pero no obtienen beneficio. Comparten los gastos como si viajasen con sus amigos o familiares. Su práctica ha existido (y potenciada por los Gobiernos) durante muchos años. Algunos países, como Francia y Alemania, han definido esta práctica en la ley o han creado leyes para potenciar su práctica; otros países no han considerado necesario regularla pero la han respaldado. Lo que ha cambiado durante los últimos años es que la digitalización ha facilitado la conexión entre personas en una escala sin precedente, al permitir que viajar en coche compartido se desarrolle como nunca antes lo había hecho. Esto son buenas noticias tanto para la sociedad como para el medio ambiente. Optimizando los asientos libres de un coche, viajar en coche compartido favorece el uso de los recursos, y crea una solución de movilidad alternativa asequible mientras genera ahorro de energía”.
Más allá de las prohibiciones que conlleva moverse en un camión que mueve mercancías peligrosas y que por ende no permita el acceso de ninguna persona en la cabina, el problema de este servicio que damos a conocer radica no en trasladar a personas sino en hacer “negocio” con ellas.
En este uso camioneril podemos decir que el beneficio económico no es tan grande. Es evidente que lo que se cobra por trayecto no da ni para cubrir un escaso porcentaje del depósito de combustible. El proyecto va más encaminado a proporcionar una imagen más profesional, si cabe, del sector, así como amenizar, que no despistar, al conductor. Esperemos que más pronto que tarde y a rebufo de lo que están practicando los franceses con un cierto éxito, podamos disfrutar en nuestro país de plataformas tan originales y alternativas como Wetruck.fr.










