Hace tiempo que se trabaja por aprobar y superar la asignatura pendiente del respeto y la conservación del medio ambiente. El transporte por carretera no practica la política del avestruz. Los constructores de camiones han ido siempre por delante de los dictámenes de normativas y
legislaciones en cuanto a emisiones. Hace años que vienen trabajando no solo en esta, sino en varias direcciones.
Una muestra fehaciente es por ejemplo el caso de Volvo Trucks, con la operatividad de las gamas FM y FH alimentadas por GNL. Cubre, como el lector conoce, el transporte regional y de larga distancia con su oferta de camiones. El GNL o gas natural licuado se perfila como una interesante alternativa de combustible con un reducido impacto medioambiental.
Eficaz y ahorrativo
Su eficacia energética al utilizarlo como combustible para el transporte está fuera de dudas. Su rendimiento permite el empleo en potencias elevadas y al mismo tiempo genera un importante
ahorro de combustible, así como el aumento de la autonomía operativa: a la hora de hacer kilómetros.
Todo ello sin descuidarnos de que con su empleo estamos emitiendo mucho menos CO2 al exterior. Otro aspecto que debemos tener en cuenta es que también se reducen las emisiones acústicas, ya que los decibelios de un motor diésel son algo superiores a los de uno motivado por el gas. El motor que emplea Volvo para sus camiones de GNL mantiene la misma tecnología que uno diésel: es decir, aspira el aire, lo comprime al tiempo que inyecta el gas y del calor provocado por la compresión del aire arranca la ignición del gas.
En el caso de Volvo Trucks, los consumos de GNL son muy parejos a los del motor convencional de gasóleo. Sin embargo, y aquí es donde hace hincapié la marca, generan un ahorro de entre un 15 y un 25 % frente al empleo de motores de gas convencional. El GNL ha llegado al transporte por carretera, si bien existen empresas que lo consumen hace años.







