Al parecer en algunos casos, en el transporte de pasajeros por carretera se juega con éstos poniendo en riesgo su integridad física. Al menos es lo que se desprende de la carta que han enviado a la Dirección General de Transportes y Movilidad de la Generalitat de Catalunya los sindicatos mayoritarios CC.OO. y UGT.
Según el redactado de la misiva, denuncian las “prácticas ilegales” que viene cometiendo la empresa Monbus Hispano Igualadina, por las que, como refleja el texto, resulta frecuente y habitual que la compañía “exija a los conductores que manipulen los sistemas de control, que son los que garantizan el cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso”.
Las mismas fuentes revelan en el escrito que se han llegado a practicar despidos de trabajadores que, amparándose en la Ley de Seguridad Vial, tipificada por el Código de Circulación, se han negado a participar de estas prácticas ilegales, exigidas por la Dirección de la compañía.
En la carta también se recogen otros factores de mala praxis que son inherentes a la seguridad vial: “El insuficiente mantenimiento de los autocares, los cambios de horarios de trabajo sin previo aviso o la falta de organización”, que no son más que aspectos que aumentan el estrés y la presión sobre los conductores profesionales que se dedican al transporte de pasajeros.
El precedente
A mediados de 2012 un autocar de la compañía, con ocho años de antigüedad, se incendió en plena A-2. Paradójicamente, el mismo vehículo se había incendiado dos meses antes, según fuentes cercanas a la investigación de entonces. El autobús siniestrado en el Bruc no produjo víctimas, aunque el pasaje tuvo que abandonarlo en plena autovía, circulando por la misma para alejarse de él, ya que fueron alertados por el conductor de un turismo. Había sido reparado del sistema de frenos, aire acondicionado y motor, saliendo del taller sin que “se le hicieran las pruebas pertinentes”.
Al parecer, después del incidente, el vehículo fue trasladado a Galicia, donde la firma tiene su sede. Los mecánicos no pudieron examinarlo en Igualada para determinar las causas del siniestro. En aquel caso ya se detectaron anomalías en la contratación del conductor.



