ASTIC niega que el transporte por carretera sea responsable de la mayor parte de la inflación

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La Asociación del Transporte Internacional por Carretera, ASTIC, ha rechazado que el transporte por carretera esté detrás de buena parte de la inflación del 4,3% registrada en agosto.

La patronal sostiene que el transporte pesado está absorbiendo una parte importante del impacto de la subida del gasóleo y que el aumento de las tarifas tiene una incidencia muy limitada sobre el precio final que paga el consumidor.

Según ASTIC, desde el inicio del conflicto en Oriente Medio el precio del gasóleo se ha incrementado un 43%. Esta subida afecta directamente a las empresas de transporte, para las que el combustible representa alrededor del 40% de los costes de explotación.

Ante este escenario, los transportistas se han visto obligados a actualizar sus tarifas cerca de un 20%, conforme al mecanismo de revisión previsto en la Ley 15/2009.

Sin embargo, ASTIC insiste en que el aumento de la tarifa del transporte no se traslada en la misma proporción al precio de los productos transportados.

Menos de un céntimo por kilo

La patronal utiliza como ejemplo un porte contratado hace un año por 1.000 euros para transportar 23.000 kilos de fresas en un conjunto articulado de 44 toneladas.

Tras la actualización derivada del encarecimiento del combustible, el precio del transporte aumentaría en unos 150 euros, equivalente a un incremento del 15% sobre la tarifa inicial.

Pero, repartido entre los 23.000 kilos de mercancía, ese aumento supone poco más de medio céntimo adicional por kilo. En términos generales, ASTIC afirma que el impacto del transporte pesado sobre el precio final de los productos es inferior a un céntimo por kilo.

La asociación quiere poner el foco en la diferencia entre el golpe que el gasóleo provoca en las cuentas de las empresas transportistas y su repercusión final sobre los consumidores.

Para los transportistas, la subida se refleja de forma inmediata en los costes de cada ruta, mientras que el impacto por unidad de producto resulta mucho más reducido al distribuirse entre grandes volúmenes de mercancía.

Incertidumbre ante el 1 de octubre

ASTIC reclama al Gobierno certezas sobre la continuidad de las ayudas al combustible más allá del 30 de septiembre.

La patronal advierte de que muchas empresas, incluidas grandes compañías con flotas de cientos de camiones, todavía no saben qué costes tendrán que afrontar a partir del 1 de octubre.

Según Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de ASTIC, un camión pesado reposta alrededor de 4.000 litros de gasóleo al mes. Si las ayudas desaparecen o se reducen de forma significativa, el coste mensual de cada vehículo podría aumentar considerablemente.

La asociación calcula que, sin una continuidad clara de las ayudas, el sector podría enfrentarse a un incremento superior a 25 céntimos por litro respecto a la situación subvencionada.

Esta incertidumbre dificulta la planificación de las empresas y complica la elaboración de presupuestos, tarifas y contratos de transporte.

Una ayuda que se queda en cinco céntimos

ASTIC recuerda que el sector esperaba que las ayudas directas al combustible se mantuvieran durante septiembre en el entorno de los 20 céntimos por litro.

Sin embargo, la ayuda finalmente aplicada ha sido de solo cinco céntimos por litro. La patronal considera paradójico que el importe se haya reducido precisamente en un contexto de fuerte subida del gasóleo.

La asociación también critica la falta de homogeneidad en el abono de las ayudas por parte de la Agencia Tributaria.

A fecha de 16 de septiembre, ASTIC asegura que cuatro de cada cinco empresas asociadas todavía no habían recibido la totalidad de las ayudas que les correspondían del plan aprobado en marzo. Algunas empresas no habrían recibido ningún importe, otras solo cantidades parciales y una minoría habría cobrado todo lo previsto.

Reclama un plan específico para el transporte

Además de pedir claridad sobre las ayudas al combustible, ASTIC reclama al Gobierno un plan específico de apoyo al transporte de mercancías por carretera.

La patronal solicita que se preste una atención especial a las empresas que realizan rutas internacionales, ya que su actividad resulta esencial para mantener conectada la industria española con los mercados exteriores.

Estas compañías transportan productos terminados, componentes, materias primas y mercancías necesarias para el funcionamiento de las cadenas de suministro.

ASTIC recuerda que alrededor de un tercio del PIB español está relacionado con la actividad exportadora. Por ello, considera que garantizar la competitividad del transporte internacional también significa proteger la capacidad exportadora de la economía española.

El transporte como infraestructura económica

La asociación defiende que las empresas de transporte internacional deben considerarse una infraestructura económica en sí mismas.

Su actividad no se limita a mover mercancías de un punto a otro. También permite que las fábricas reciban suministros, que los productos lleguen a los mercados y que las empresas españolas puedan cumplir sus compromisos de exportación.

Cuando los costes del transporte aumentan de forma brusca, las empresas pueden verse obligadas a reducir márgenes, renegociar contratos o trasladar parte del incremento a sus clientes.

ASTIC considera que las medidas de apoyo deben tener en cuenta esta realidad y ofrecer un marco estable para que los transportistas puedan planificar sus inversiones y mantener la actividad.

Presión sobre los márgenes

La patronal insiste en que la subida del combustible no solo afecta al precio de cada ruta. También presiona directamente sobre los márgenes de las empresas.

El gasóleo representa aproximadamente cuatro de cada diez euros del coste de explotación de un camión. Por eso, una variación importante en su precio puede alterar rápidamente la rentabilidad de un servicio.

A esta partida se suman otros gastos, como salarios, mantenimiento, neumáticos, seguros, peajes, financiación, amortización y costes administrativos.

Cuando las ayudas se modifican de forma inesperada, el transportista puede encontrarse con tarifas pactadas antes de conocer el coste real del combustible.

La revisión de tarifas

El mecanismo de actualización de tarifas previsto en la Ley 15/2009 permite revisar el precio del transporte cuando varía el coste del combustible.

ASTIC considera que esta herramienta es necesaria para evitar que el transportista asuma íntegramente una subida que no puede controlar.

Sin embargo, la revisión de tarifas no elimina el problema. En muchos casos, el incremento se aplica después de que la empresa ya haya soportado durante semanas el encarecimiento del gasóleo.

Además, el transportista debe negociar con sus clientes la actualización y puede enfrentarse a contratos, concursos o servicios con poca capacidad de modificación inmediata.

El impacto en la cesta de la compra

ASTIC quiere aclarar que el transporte no es el principal responsable del incremento final de muchos productos.

El transporte pesado permite mover grandes cantidades de mercancía en un solo viaje. Cuando el coste adicional de una ruta se reparte entre miles de kilos, unidades o paquetes, el impacto individual puede ser reducido.

El ejemplo de las fresas refleja esta situación. Un aumento de 150 euros en el porte puede parecer elevado para la empresa transportista, pero cuando se distribuye entre 23.000 kilos, la repercusión queda en algo más de medio céntimo por kilo.

La patronal considera que este tipo de cálculos debe tenerse en cuenta antes de señalar al transporte por carretera como responsable de una parte importante de la inflación.

Más estabilidad para las flotas

Las empresas de transporte necesitan conocer con antelación el coste aproximado de sus operaciones. Para ello deben planificar rutas, consumo, repostajes y tarifas.

La falta de claridad sobre las ayudas posteriores al 30 de septiembre dificulta especialmente la gestión de las flotas grandes, que consumen miles de litros cada mes.

ASTIC pide que el Gobierno ofrezca un marco estable y previsible, con ayudas diseñadas para responder a situaciones de fuerte volatilidad y no sujetas a cambios difíciles de anticipar.

Una situación que afecta a toda la cadena

La subida del diésel no afecta únicamente al transportista. También puede repercutir en fabricantes, distribuidores, operadores logísticos y empresas cargadoras.

Pero ASTIC sostiene que el transporte no debe convertirse en el responsable automático del aumento de precios. La actividad de los camiones es necesaria para que los productos lleguen a los centros de distribución, supermercados, fábricas y puntos de venta.

El reto, según la patronal, consiste en repartir el impacto de manera equilibrada dentro de la cadena y evitar que el transportista tenga que asumir en solitario la subida del combustible.

El transporte no quiere pagar la crisis

ASTIC considera que el sector está absorbiendo una parte importante del encarecimiento del gasóleo y que la repercusión sobre el consumidor final es mucho menor de lo que sugieren algunos análisis.

La patronal reclama que se valore la diferencia entre el coste que soporta una empresa transportista y el impacto final por kilo o unidad de producto.

Mientras tanto, las empresas siguen pendientes de conocer qué ocurrirá con las ayudas al combustible a partir del 1 de octubre. Para los transportistas, la falta de una respuesta clara añade incertidumbre a una actividad ya marcada por el aumento de costes y la presión sobre los márgenes.

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